Hicimos la reserva con semanas de antelación. Al llegar al restaurante con tan solo 14 minutos de antelación, una señora nos atendió con muy mal tono y nos dijo que la mesa no estaba lista, invitándonos a irnos y volver más tarde. Hacía mucho frío en la calle y viajábamos con una niña de 5 años, así que la respuesta nos pareció muy poco considerada. Finalmente decidimos ir a Mozu, donde nos atendieron de maravilla. Una pena que en Marcellino la experiencia comenzara de forma tan desagradable.